Suele ser complicado dar los primeros pasos. Especialmente cuando se trata de una búsqueda tan grande y transformadora como la de conocerse a uno mismo. O por lo menos para mi no fue nada fácil. Para hablar de los primeros pasos me gustaría apoyarme en los primeros 25 minutos de una charla que dio Nacho Dean (Naturista, aventurero y divulgador español). Me sentí muy identificado con su testimonio. No porque sea aventurero o vaya a dar la vuelta al mundo caminando, sino en el proceso que tuvo enfrentar para encontrar el sentido de su vida. En estos cortos minutos hace referencia a varios puntos que me gustaría hacer hincapié.

Hace referencia a una búsqueda. La misma a la que nos enfrentamos todos. La que empezamos después de una “crisis existencial”, de hacernos preguntas que nunca nos hicimos o por sentir cierta insatisfacción de como vivimos. Nacho Dean dice que se va unos años a una casa a la montaña en los Pirineos para encontrarle respuesta a la pregunta ¿Qué es lo que quiero? Ahí comienzan sus años de autoconocimiento, cambio y transformación. Yo también me fui muy lejos de mi casa para encontrarme, pero lo primero que me di cuenta es que no hace falta irse a vivir a una casa en la montaña para comenzar esa búsqueda. Es cuestión de tomar la decisión. Hacer silencio interior, escuchar y ver que tenemos adentro. Que heridas, miedos, dones y fortalezas aparecen.

No hace falta irse lejos, hace falta voluntad, paciencia y constancia. Voluntad porque se requiere de valentía para tomar la decisión. Ponerse en movimiento requiere de salir de donde estamos para ir a un lugar desconocido. No sabemos con qué nos vamos a encontrar, así y todo, tenemos la necesidad de hacerlo. Paciencia porque el cambio que se esta haciendo no va a darse de un día para otro. Si plantamos una semilla seguramente veamos los primeros brotes después de algunas semanas y recojamos los frutos mucho tiempo después. Constancia porque para llegar a ver esos brotes y recoger esos frutos, se debe regar esa semilla todos los días. Puede parecer un camino frustrante, pero la constancia combinada con la paciencia movida por la voluntad hace una combinación realmente transformadora.

Lo importante no es llegar sino el camino. Esta frase de lo trillada que esta ya pasa a ser banalizada. El que la dice es un charlatán. Los invito a pensar igualmente un segundo en esas palabras. Darme cuenta de que esta frase era absolutamente verdadera me disfrutar los momentos de otra manera. Dejar de pensar en lo que va a pasar o en lo que viene, sino en disfrutar el momento. Y mientras más conectado con el momento estoy, mas pleno y agradecido me siento. No soy un monje tibetano, tengo días y días. Días en los que el ego se hace mas presente y me habla todo el día. Gracias a esos días, los otros que estoy presente y consciente de mi entorno, los agradezco y disfruto tanto.

Otra frase que rescato es “el futuro va a ser siempre incierto”. No hay que ser ingeniero espacial para entender esta frase, ni es ningún gurú para decirla, pero los controladores compulsivos como yo a veces nos olvidamos de este detalle. Desprenderme del futuro es como sacarme una mochila de mil kilos de la espalda. Si sé que va a ser incierto, ¿porque intento hacerlo a mi medida? Lo único que generó esta actitud en mi vida fue desilusión y frustración. Ponerle expectativas a los momentos que vienen y desatender el presente fue una constante que pude desarticular. Te invito a amigarte con la incertidumbre y a viajar ligero de equipaje. Nada malo puede venir de eso.

Para terminar, me gustaría resaltar el concepto más valioso que encontré en estos 25 minutos. Es el del lenguaje universal: la sonrisa. Es tan gratuita y sanadora que seria absurdo no disfrutarla más seguido. No me salen las palabras para describir la sonrisa. ¡Es mágica! Te invito a que empieces a dar estos primeros pasos hablando el único lenguaje universal.